Checo deja Sauber con buenas cuentas
CÉSAR HERRERA
Dos temporadas que pasaron como un abrir y cerrar de ojos. Treinta y siete Grandes Premios conformaron la primera etapa de Sergio Pérez como piloto de Fórmula Uno con Sauber, equipo que cumplió con su objetivo de formar y catapultar la carrera del mexicano.
Desde marzo de 2011, cuando debutó en la categoría reina, hasta el pasado domingo, en el final de la campaña 2012, Checo vivió de todo: buenas y malas carreras, muchos aciertos, varias equivocaciones, tres podios inolvidables y un choque espeluznante.
De hecho, la historia de Sergio y la escudería suiza comenzó en octubre de 2010, cuando fue firmado, y tuvo también otro momento inolvidable unas semanas más tarde, cuando el mexicano manejó por primera vez un auto Fórmula Uno.
En 2011, como estaba previsto, Pérez tuvo una temporada de aprendizaje, que tuvo como parteaguas el choque que sufrió en la calificación del Gran Premio de Mónaco, que lo apartó de dos carreras y que le requirió varias semanas para recuperarse por completo. Antes, Sergio ya había dado muestras de su potencial.
En Australia, su primer cita con la F1, Checo sorprendió al mundo por su fantástica administración de neumáticos, que le permitió hacer sólo una parada en pits –fue el único piloto en pista que lo consiguió– para terminar séptimo. La jornada en Melbourne no pudo ser perfecta: una infracción reglamentaria en las medidas del alerón trasero del C30 le valió la descalificación a Sauber.
Checo tardó cuatro carreras en volver a la zona de puntos, en España, pero el accidente de Mónaco rompió su momento ascendente. En 2011, Pérez accedió al Top 10 en cinco carreras, destacándose una exhibición de gran altura en Japón. Su mejor resultado fue séptimo, en Inglaterra.
Este año, con un auto de muchas mejores prestaciones, Sergio finalmente hizo erupción. Una remontada heroica en Australia preparó el terreno para un alucinante primer podio en el caos provocado por un diluvio en Malasia. Su pletórico segundo lugar es, sin duda, el momento más memorable en la historia de Checo y Sauber.
Pero hubo más. Sergio logró otro par de Top 3, que, incluso, por su manufactura técnica, fueron más demandantes que el conseguido en Malasia.
Por supuesto, la colección de momentos de Pérez no está exenta de errores, como el que cometió el mes pasado en Japón, cuando aspiraba al podio y terminó fuera de carrera tras forzar un rebase y con el que le llovió una ola de críticas de la prensa, sobre todo británica, ya que acababa de ser firmado por McLaren, donde continuará su aventura en el serial.
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